Norah —¡Te lo suplico, no las lastimes! —le rogué a mi padre al borde del colapso en cuanto arrojó a Jenny contra la pared tras ella defender a Becca cuando él quiso atacarla. Ya no soportaba que siguiera exponiendo a mi hermana a tanto dolor, así como tampoco soporté la idea de que intentase lastimar a Becca, a quien cubrí con mi cuerpo para que no se convirtiera otra vez en su objetivo. —Esto es lo que se ganan por desobedecerme, ¡y peor!, por desaparecer como si fueran unas vulgares rameras —gruñó intimidante despertando mis viejos temores. —Tienes razón, hicimos mal en escaparnos y arruinar la boda, pero por favor, entiende que eso no era una vida para nosotras, siempre cumplimos tus expectativas, nos comportamos a la altura a pesar de todo lo que vivimos con tu esposa y aun así…