POV. EMILIA —¡Vamos a terminar con ese hijo de puta! —le digo en la cara a Fran, mientras entro furiosa al departamento y casi tiro la puerta de lo fuerte que la cierro. Fran levanta la vista del celular. Su expresión no cambia. Ni un músculo. Ni una pestaña. Ese hombre podría ver caer un meteorito y no perdería la compostura. —Emilia… —dice, con ese tono demasiado tranquilo para mi nivel de enojo— tenemos un problema. —¡Claro que tenemos un problema! —escupo—. ¿Podrías creer que ese hijo de perra me quería callar con DOS millones? ¡DOS! Levanto dos dedos dramáticamente. Fran ni parpadea. —¡Pero esto no se va a quedar así! Acepto tu plan para destruir a ese malparido —camino por la sala, agitando las manos como una loca—. Y que tú recuperes a Serrat. Me detengo y lo señalo con fir

