CAPÍTULO 32

2889 Words

El sonido de la lluvia de finales de otoño golpeando los cristales del taxi es un murmullo monótono que apenas logra amortiguar el estruendo de mis propios pensamientos. Tras varios días en mi confinamiento autoimpuesto dentro de esa sofocante habitación de hotel, he tomado una decisión. Una decisión que me quema en las entrañas, pero que necesito ejecutar si pretendo conservar el último resquicio de dignidad que me queda. Decido hacer lo que tengo que hacer. Ir por mis cosas al penthouse de William. Podría haberle pedido a Amy que las recogiera y podría haber esperado a que mi padre fuera por ellas antes de marcharse. Pero la idea de delegar esa tarea me sabía a cobardía. No tengo por qué esconderme. Mi padre ya se ha ido de regreso a casa; la despedida entre nosotros en la estación de

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