El tono de su voz me raspó por dentro. "No estoy actuando a escondidas, Lucien. Tú también lo sabes. Y si decido enfrentarlo, será bajo mis reglas, no las suyas." Él dio un paso más, las sombras hacían sus rasgos más duros. Su voz se volvió un gruñido bajo. "Entonces déjame estar contigo cuando lo hagas." Sentí una llamarada en el pecho—enojo, orgullo… y algo más que me negaba a nombrar. "No se trata de protegerme de él. Es demostrarle al consejo que no soy una extensión suya, que no vivo a su sombra." Pude ver el fuego en sus ojos, ese torbellino que tocaba algo dentro de mí, algo que no quería reconocer. Su voz bajó de tono, aún más cortante. "Solo quiero recordarte que no tienes que pelear todas las batallas sola, Scarlett." "¿Tú crees que no lo sé?" solté, elevando la

