Al llegar a casa, Wendy corrió a la cocina después de quitarse los zapatos en la entrada, Vincent solo la observó, se agachó a juntar los zapatos de su esposa y sonrió, cuando ella era feliz, se notaba. —Bienvenidos a casa— dijo la empleada que se encargaba de recibirlo. —Llegaron unas cartas y el recibo de la luz. —Dale los recibos a mi asistente mañana cuando venga. —Si señor. Vincent tomó las cartas, todas eran de seguros y cosas que no le interesaban, las dejó en un mueble y acomodó los zapatos de Wendy donde no estorbaran la entrada, se aflojó la corbata y se quitó el saco. Caminó sin prisa hasta la cocina, Wendy ya se había puesto un delantal y se había sujetado el cabello. —¿Quieres que te ayude?—Preguntó Vincent admirando esa imagen. —¿Quieres?. Vincent asintió. —Tendrás q

