[ADRIEN] —Étienne. El nombre cae en la habitación con un peso inesperado. Durante unos segundos no digo nada. No porque no entienda lo que significa, sino porque mi mente tarda en aceptar que el hombre que aparece en la pantalla es el mismo que lleva quince años trabajando para mi familia. Claire tampoco habla. El silencio se vuelve denso, casi incómodo, mientras ambos seguimos mirando el nombre iluminado en la pantalla del portátil. Étienne Dubois. Director técnico de producción. Uno de los hombres que más ha defendido públicamente la calidad de nuestras materias primas. Uno de los hombres que mi abuelo considera parte de la columna vertebral de Maison Laurent. Me apoyo lentamente contra el borde de la mesa. —No tiene sentido. Claire cierra el archivo y vuelve a abrirlo como si

