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Emanuel. Nos sentamos en una de las mesas centrales, cerca de la pista de baile. Ruedo los ojos cuando veo a Andrés echando la silla hacia atrás para que Merlina se siente, haciéndose el caballero cuando es más que obvio que quiere hacer otras cosas con ella. No sé porqué, pero tuve hambre en todo el viaje y ya tengo ganas de probar lo que nos van a traer. En cuanto distingo a la chica que nos va a presentar la comida me quiero morir. ¡Es Vanina, mi ex! ¿Por qué me tuve que meter con una cocinera? Aunque admito que en esos tiempos la pasaba bien y comía como el mejor, debo decir que ahora no sé en dónde meterme. Lo peor es que cada vez se va acercando más, ¡y yo no quiero verla! Disimuladamente, agarro un tenedor y lo tiro al piso. Un instante antes de que Vanina llegue, me escondo de