El cielo parecía caerse cuando la temporada de lluvia daba inicio, las calles se inundaban, el sol se escondía y la ropa siempre estaba húmeda y fría, no importaba que las personas colocaran las telas junto a las chimeneas, el aire y la esencia era nostálgica. Marius abrió la puerta y Erin entró de prisa, su abrigo y su vestido estaban arruinados, el viento le arrebató la sombrilla de las manos y su cabello era un desastre. – Elegí un mal día – aceptó Erin en silencio. Marius le llevó una toalla, cerró la puerta, aseguró las cortinas y terminó de acomodar las lámparas, ya que ese día no contaría con la luz del sol que entraba por las grandes ventajas, preparó un pequeño cuadro con una mesa y dos lámparas. Erin observó el arreglo. – Uso esto para mis ejercicios de luces y sombras, no