Mis manos recorren su espalda con más firmeza y la tomo haciendo que suba sobre mi cuerpo. Raven sale de su pijama que es una bata de satén y queda gloriosamente desnuda. Tira de mi calzoncillo liberando mi m*****o y me acaricia. Todo es íntimo y apasionado, su tacto, su piel. Cuando la guío y se sienta sobre mí, su cabello cae como una cortina a nuestro alrededor, me quedo sin aire. No por el deseo —que arde con fuerza— sino por lo que representa. Porque hay algo en cómo me mira, en cómo se mueve, que me hace sentir visto y deseado, sí, pero también comprendido. Y eso, eso es lo que más me estremece. Su cuerpo se mueve con una cadencia lenta e íntima. Sus manos en mi pecho, sus labios en mi cuello. Cada sensación es nítida, y ha sido así desde la primera vez que estuvimos juntos en el s

