POV. Fran —Esa tarde— Serrat abre la puerta de la habitación del hotel y se detiene en seco al verme. Abre los ojos de par en par y, antes de decir nada, asoma la cabeza hacia el pasillo, comprobando que no haya nadie cerca. —Fran… —dice al fin—. No esperaba verte hoy. Asiento apenas. No entro de inmediato. Me quedo en el umbral, como si no estuviera seguro de tener derecho a cruzar esa frontera. Eso le gusta. —¿Puedo pasar? —pregunto. Se hace a un lado sin pensarlo. Entro entonces, a paso firme, con la cabeza en alto. No vine a dudar. —¿Qué haces aquí? —pregunta, cruzándose de brazos—. Pensé que estabas ocupado con la fiesta de tu abuela… como no me respondiste el teléfono esta mañana. Yo… Miro alrededor. Hay botellas de vino vacías sobre la mesa y varias copas mal acomodadas. —

