POV FRANCISCO —¡Dios! Estas zapatillas me están matando —se queja Emilia mientras se acomoda los tacones dorados que, aunque le alargan las piernas de una forma casi injusta, también parecen estar declarando la guerra a sus pies. La observo de reojo. Camina con dignidad heroica, pero sé leer las microseñales del sufrimiento humano. Y sí: cada paso es una tortura elegante, pero ella se ve fabulosa. Incluso, viéndola así me dan ganas de llevarla a una cita real, donde solo estemos ella y yo, no a la fiesta de mi ex. —Escuché que la belleza cuesta —respondo, con esa calma que solo tiene alguien cuyos zapatos no lo están traicionando. Ella me mira con el ceño fruncido, hermosa incluso cuando quiere asesinarme. —¿Eso fue un cumplido o debo responderte con sarcasmo? La miro. De verdad la m

