POV. FRANCISCO Un vestido. No cualquier vestido. Un arma. Uno que no gritara “mírenme”, sino que lo susurrara con elegancia letal. Uno que hiciera que Serrat —con todos sus diamantes y su perfume caro— sintiera, por primera vez, una pequeña g****a en su seguridad. Verde. El verde de Emilia. El verde que Serrat odia porque jamás le queda bien. El verde que no necesita permiso para existir. Lo veo colgado frente a mí y lo sé de inmediato. Tela que cae como agua. Corte que abraza la cintura y deja que esas piernas absurdamente largas hablen por sí solas. Y un corsé a la cintura que destaca su silueta y otros atributos más. Emilia se verá peligrosa, de esas que no piden atención, la roban. Me acerco, lo toco apenas con los dedos. Este vestido no transforma a Emilia. La revela. Ser

