POV. Fran Sé que la casa no está terminada, pero me esfuerzo para que todo se vea lo mejor posible. Extiendo una manta gruesa sobre el suelo de madera. Coloco unas velas —torcidas, desiguales, nada Pinterest—, la caja de pizza aún caliente y la botella de vino tinto que mandé pedir hace un rato. Todo previamente planeado, enviado, calculado. Romántico… a mi manera. Cuando Emilia entra, me rasco la nuca, incómodo. —Sé que no es muy sofisticado —le digo, un poco apenado—. Pero pensé que… estaría bien. Ahora que lo veo, quizá debí llevarla a un restaurante elegante. Y elegí esto. Bien, Fran. Genio del romance. Pero Emilia sonríe. —Aquí está perfecto. Perfecto. Lo dice con esa calma suya, sin pose, sin exageración. Como si de verdad lo sintiera. Y eso… me encanta más de lo que debe

