POV. FRAN No pude dormir nada. Absolutamente nada. Todo esto empieza a pasarme factura. Siento que estoy atrapado en un laberinto sin salida. Me levanté temprano. Salí a caminar por el jardín y saludé a Farid, el jardinero oficial del lugar. Me distraje un rato hablando con él de flores, de espacios, de proporciones. Le sugerí algunos cambios y armamos un diseño exprés para tenerlo listo antes de la fiesta. Para cuando llegó la hora del desayuno, yo ya estaba con las manos en la tierra: plantando flores nuevas, quitando otras, trasladándolas de sitio. Y aun así, no pude dejar de pensar en Emilia. En Serrat. En Henry. En cómo los cuatro coincidimos de la peor manera posible. En lo absurdo de haber descubierto mi atracción —mi enamoramiento— por Emilia justo cuando mi objetivo era hundir

