POV. FRANCISCO Hans ríe. Últimamente, al parecer, me he convertido en su entretenimiento favorito, porque no hay momento en que no se ataque de risa a mi costa. —Basta, Hans. —Es que eres imposible, hermano —dice entre carcajadas—. Repasamos el plan mil veces y lo tiraste a la basura en cinco segundos. ¿Cómo es eso posible? Terminaste no solo invitando a Emilia a salir, sino haciendo el ridículo delante de todo el mundo. La mesera llega con nuestros tacos estilo México justo cuando Hans vuelve a reír, como si la pausa no existiera. Yo agradezco la interrupción, aunque no cambia nada. Tiene razón. Ha sido un desastre absoluto. No sé en qué momento todo se torció. No sé cómo terminé invitando a Emilia a salir. No sé si fue parte del plan, pura desesperación o simple voluntad propia—es

