Landon se marcha pasada la medianoche. Carla se despide de Valentina. Escucho sus risas apagarse por el pasillo mientras yo permanezco en silencio, apoyado contra la pared de la sala, con una copa intacta en la mano desde hace rato. No participé demasiado de la conversación, pero los observé. A Valentina, sobre todo. Hacía tiempo que no la veía así. Reír sin medir nada. Hablar con las manos. Olvidarse —aunque fuera por horas— de quién es ahora y de todo lo que la rodea. Y eso me genera una mezcla peligrosa de alivio… y miedo. Alivio, porque verla un poco más liviana me recuerda a la mujer de la que me enamoré. Miedo, porque sé que no puedo devolverle esa vida. No del todo. Cuando finalmente se despide de Carla y sube las escaleras, sé que vendrá a la habitación. La discusión quedó suspe

