No importa cuántas veces lo intente: resistirnos es imposible. Anoche quedó más que claro. Bastó con que me mirara de esa manera —con el orgullo herido, el enfado a medias y el deseo mal disimulado— para que todo se derrumbara. Sus defensas, las mías… todas. Y una vez más terminamos envueltos en una de esas noches que no se olvidan, de las que se quedan grabadas en la piel y reaparecen al día siguiente con solo cruzar una mirada. La observo desde la entrada del walking closet mientras se acomoda el cabello frente al espejo. El conjunto n***o que lleva puesto debería ser ilegal. Literalmente. No puedo evitar silbar. —Madonna… —murmuro, avanzando hasta quedar detrás de ella—. Ese conjunto debería estar prohibido. La rodeo por la cintura y la acerco contra mi pecho, disfrutando del reflej

