Yaman. Observo desde mi balcón a Iyad, recuerdo cuando era un pequeño niño y sentí la primera conexión con él. Lo llamé Iyad porque me parece un nombre para alguien fuerte, bueno, su significado es fuerza y voluntad. Por todo el odio eliminé todo sentimiento hacia él, pero siempre me sentía extraño. Cuando era un pequeño niño y me llamaba papá, quería abrazarlo, pero me contenía y lo alejaba. Si él nunca me perdona y me pide que me alejé de Daelia no lo haría, porque sé que es ella la única que puede decidir eso. Salgo de mi oficina y bajo por las escaleras, salgo al patio y me siento al lado de Iyad en las sillas frente a la alberca. Pasan algunos minutos y él ni me mira, diré algo para romper el hielo. —¿No sientes frío? No debí hacer esa pregunta, soy un tonto. —No, no lo sien