Estaba sentada sola frente al mar, secando las malditas lágrimas que caen y caen por mi rostro.
Alguien se me acerca, sentí un poco de temor pues la verdad no lo conocía.
- Hola, ¿Por qué estas tan sola llorando? - preguntó con la mirada fija en el mar-
- ¿Eh? - soltó mi boca, mientras mi mano tocaba mi cara una vez más.
- Sabes que una mujer tan linda como tú no debería llorar, o por lo menos no sola, y mucho menos en un lugar tan lindo como este - Agregó, dejando de mirar el mar y volteando hacia mí con una sonrisa comprensiva.
Mis lágrimas dejaron de caer o por lo menos no con la misma frecuencia. Voltee a mirarlo, sus ojos transmitían paz, todo lo contrario a la mirada de Evan, su semblante me irradiaba CONFIANZA. Su cabellos rubios, revoloteaban con el viento, mientras él no se hacía problema y solo sonreía.
- Me llamo Esteban - dice con una sonrisa cálida - te vi en casa de Robert. Aunque en ese momento, estabas muy linda, no digo que ahora no lo seas - agrega de forma nerviosa para que no lo tome a mal.
Me reí al ver su reacción nerviosa, él acompañó mi risa.
- Soy Andrea. Robert y los chicos son buenos amigos - -sonreí
- Pero tú y Evan, no son solo amigos ¿correcto? - pronuncia, mientras vuelve su mirada al mar, ignorando por completo mi cara de desconcierto al ser tan evidentes mis sentimientos.
- Evan es un gran tipo, pero no creo que sea el indicado para ti- suspira- podría adivinar porqué estás así.
Lo miré curiosa, porque sentí que él sabía todo de Evan, esa verdad que yo desconocía, la parte de su vida en la que estaba ella.
- ¿La conoces? - pregunté sin pensar-
- ¿Xime? ¿Quien no? - contesta como si fuera algo tan obvio. En ese momento me sentí estúpida- ella es el gran amor de Evan, su debilidad, la razón por la cual se convirtió en este tipo frío, sin escrúpulos que solo usa a las chicas - en ese momento mi corazón se detuvo, clavando la palabra "usa" en mi cabeza
Él me miró, para comprobar que seguía ahí, respirando; y sí, lo estaba aunque lo hacía por inercia, pues mi corazón y mi cabeza estaban en shock ante sus palabras.
- ¿Estas bien? - consultó mientras volteaba su mirada hacia mí.
- Sí- contesté, corriendose una lágrima por mi mejilla- así que ellos ... - no pude terminar la frase.
- Así es, salieron - enfatizando la palabra en pasado- aunque han pasado dos años desde que lo hicieron y hoy me sorprendió ver a Evan salir contigo de la fiesta - agrega mientras esboza una media sonrisa, y su ceja se levanta un poco - A Evan no se le conoce por ser cariñoso con las mujeres, te ves un poco joven para él.
Me había calmado por completo, Esteban, me consoló de una forma diferente, me había transmitido su tranquilidad. Conversamos un rato más, le conté sobre mi viaje de estudios y la gran fiesta que había en casa con mis compañeras.
- ¿Vamos? - le ofrecí mientras se burlaba de mi fiesta de niñas- si estas dispuesto a que todas te sigan puedes venir- le dije sonriendo y con la mirada retadora.
Esteban era muy guapo, sus cálidos ojos verdes combinaban a la perfección con su tersa piel Blanca y labios rojos, muy parecido a Patrick Jane mi personaje favorito.
Entramos, sabía que me podía traer problemas, pero no me importaba, era un adolescente se supone que tengo que meterme en problemas de vez en cuando- pensé.
Caminando hacia la mesa, para poder tomar un jugo, las chicas no pueden evitar mirar a Esteban, pero yo me sentí orgullosa de poder presumir que estaba acompañada.
- Bailemos - me pidió estirando su mano -
Decidí bailar, sentí como mi cuerpo expulsaba esa rabia y resentimiento por Evan al compás de la música estridente que retumba en toda la casa.
Enlazó sus manos con las mías para intentar darme una vuelta, solo logramos quedar prácticamente abrazados, momento incómodo ya que todos nos observaban.
Tatiana aprovechó la presencia de Jazmin y Susana, quienes conversaban con Esteban para decirme al oído: Evan está aquí.
- No quiero verlo - contesté con voz entrecortada - dile que se vaya - supliqué a Tatiana.
Esteban inmediatamente se percató de la presencia de Evan y de mi conversación con Tatiana. Se acercó, me llevó a la pista de baile ocultándonos entre las parejas que se acercaban eufóricas a bailar, evitando encontrarme con la mirada de Evan.
- Esa cara lo dice todo - susurró al oído.
- Gracias - agradecí mientras mis manos sujetaban sus hombros para poder llegar a su oído.
Después de todo, mi día no terminó tan mal, quería un buen recuerdo de mi viaje y eso lo obtuve con Esteban mientras Evan solo me sumergió en llanto y decepción.