Mudanza ...
Metí las maletas en el auto de papá y algunas cosas ligeras en el auto de Esteban.
El camino duró dos horas, llegamos antes que mi padre obviamente el auto de Esteban era mucho más rápido, bajamos todas mis cosas observando las habitaciones.
- Escogeré ésta, la ventana da a calle, así podré mirar cuando vengas a verme a escondidas - expresé, soltando una carcajada al ver su expresión.
- Me gusta - contestó, mientras se acercaba a mí mejilla.
Mis manos aprovecharon cuando se agachó para posarse sobre sus hombros, empezando a jugar con su rubio cabello.
- No hagas eso, Andrea - expresó mirándome a los ojos- no tienes idea de lo que me haces sentir.
Sonreí como una niña mala después de una travesura, como quien se acerca al fuego sabiendo que se va a quemar, él me atrae, me gusta, me reconforta.
Me acerqué lentamente, sin dejar de mirarlo, le di un beso en la comisura de sus labios. Su respuesta fue inmediata, sus labios se apoderaron de los míos y sus cálidas manos me envolvían en un abrazo, lo estaba disfrutando. El sonido del auto de mi padre nos interrumpe, solo sonreímos.
...
Durante la tarde, llegó la familia de Tatiana con sus cosas, se instalaron y al final del día fuimos a una cena de despedida, donde no faltaron las lágrimas por dejarnos solas en aquel lugar.
Esteban fue el primero en irse, para no preocupar a nuestros padres por su presencia, después mis padres y por último los de Tatiana.
- Mañana será un gran día- dijo Tatiana preocupada- pero dime, ¿Qué hay entre tú y Esteban? Tus padres lo adoran.
- Es lindo, me gusta… - intenté explicarle
- Y ¿Evan? - me interrumpió
- Ni lo menciones - incómoda al escuchar ese nombre - después de lo que me hizo, ¿todavía preguntas? Fue mi primer amor, mi primer beso… no puedo olvidarlo, pero he decidido dejarlo atrás - mis lágrimas cayeron.
- Y ¿Arturo y tú? ¿Ya son novios? - pregunte cambiando de tema- soy la última en enterarme.
- Así es, es mi novio, aún no se los presento formalmente a mis padres, me matarían o peor aún, estaría encerrada en casa- indica haciendo una mueca.
...
Primer día de clases.
Mis materias estaban programadas durante la mañana. Me desperté desde las seis de la mañana para tomar un desayuno rápido y llegar a tiempo a mi primera clase. Entré al salón, ese día asistí con zapatillas blancas mi pantalón n***o rasgado de la rodilla y una polera gris. Se me acercaron un par de chicas, Natalia y Sandra, eran chicas lindas sobre todo Sandra con su exuberante cuerpo, después se nos acercaron dos chicas más, Ivon y Claudia, la primera era muy delgada, de gran nariz muy parlanchina, la segunda era gordita y muy graciosa.
El profesor llegó interrumpiendo nuestra interesante y divertida conversación. Pero sabía que al terminar podríamos retomarla.
Natalia era regordeta de risa animada, pero de buen corazón, su novio estudiaba arquitectura. Sandra, además de sexy era muy linda, con sus cortos cabellos negros lacios y sus profundos ojos negros, sus labios tan delineados eran muy sensuales.
Cuando terminaron nuestras clases, salimos juntas hasta una rotonda de mesas de estudio, frente a nuestra facultad, para realizar un pequeño trabajo. En eso, suena el timbre de mi celular: "¿podrías voltear a verme?" inmediatamente levanté la mirada hacia el estacionamiento. Era Esteban, quien estaba parado a un lado de su auto. Levanté la mano para saludarlo, sonreí y todas me miraron y notaron al rubio de sonrisa cálida que me saludaba desde su gran auto con una linda rosa en la mano.
Corrí a su encuentro, cuando llegué no sabía si abrazarlo o besarlo, pero él simplemente me abrazó.
- Muero por darte un beso- dijo, mirando mis labios con una sonrisa seductora.
- Y ¿porqué no lo haces? - Contesté levantando una ceja, mientras me mordía los labios.
Se acercó lento levantando mi mentón con su mano para darme un delicioso beso, ante la mirada escéptica de mis compañeras.
- Es mi hora de almuerzo ¿me acompañas? - propone con su hermosa sonrisa.
- Espérame un minuto voy por mis cosas - dije aceptando su propuesta, encaminando hacia las mesas.
La mirada estupefacta de mis compañeras me hizo sonrojar.
- Bueno chicas me tengo que ir - articulé mientras guardaba mis cosas - tengo que almorzar.
¿Es tu novio? - preguntó Ivon - es muy guapo.
- Así es - afirmé con una sonrisa, sabía que hablarían de mí cuando me fuera.
Subí al auto y nos fuimos a un restaurante muy elegante, estábamos sentados frente a frente, tomados de la mano, me parecía un sueño.
El sonido de mi celular me distrae, “Andrea, ¿dónde estás? ¿Podemos almorzar? Arturo no podrá venir " -contesté de inmediato - “Estoy almorzando con Esteban, si gustas te nos puedes unir" No obtuve más respuesta de parte de Tatiana.
Nuestro almuerzo fue perfecto, a pesar de algunos comentarios odiosos sobre mi y miradas seductoras hacia Esteban, que me hacían sentir insegura.
- ¿Te llevo a tu casa? - consulta mientras me abre la puerta.
- No, llévame a mi facultad por favor… tengo que terminar una tarea - le informé mientras coordinaba con las chicas.
Se estacionó en el mismo lugar, bajó para abrirme la puerta y me dio un beso de despedida.
Escuche algunos suspiros de las chicas al verme llegar. Y es que, mi Rubio novio- no novio, era encantando, fascinante, cautivador ...
Esa noche, Esteban tenía trabajo en su oficina. Tatiana me había invitado a cenar con Arturo. Decidí aceptar, no quería estar sola ese primer día.
Arturo nos recogió en el depa, en un hermoso Audi rojo, nos llevó a un local donde las mesas estaban ubicadas en el centro rodeadas de varios restaurantes, incluso se podía observar las discotecas en el segundo piso.
Nos sentamos en una gran mesa por lo visto no seríamos los únicos que comeriamos, llegaron Robert, Steve y Evan, la última persona a quien quería ver, estaba ahí, sentado frente a mi. Tan encantador como siempre, con esa mirada segura y profunda con la sonrisa arrogante y sexy que lo caracteriza.
No, no lo miraba, traté de evitar poner mis ojos en él. Solo quería salir de allí, no estaba cómoda. Me dirigí al baño para llamar a Esteban, pues ya era tarde. Lo llamé.
- Esteban, ¿podrías pasar por mi? Por favor- supliqué con voz cariñosa, sabía que no se negaría.
- Si claro, en quince minutos salgo para allá. Me pasas la dirección por favor - aseguró.
- Bueno. Todo estaba listo, me iría en algunos minutos - pensé. Al salir del baño, encuentro a Evan esperando a un lado del baño, me sorprendió verlo así.
Su agarre en mi brazo, duele, pero no me quejo, lo sigo, me conduce a una sala, parece un pequeño almacén. Cierra la puerta con seguro. Me asusta la sola idea de estar a solas con él, sin embargo ahí estamos, frente a frente, solos, sin la mirada ni presión de nadie, como cuando me dio mi primer beso, cuando creí en sus palabras.
- Andrea ahora escucha - resopló, presionando su brazo contra la pared que sostiene mi espalda - te extraño, perdóname fui un ¡estúpido! - grito - ¡Sé que me quieres! - decía mientras se acercaba peligrosamente hacia mí.
Con miedo de caer en sus mentiras, de sucumbir ante sus encantos, trate de escapar pero fue inútil, solo atiné a decir una frase que desencadenó su furia.
“¡JAMÁS LE HARÍA A ESTEBAN, LO QUE TÚ HICISTE CONMIGO, JAMÁS! - grité con todas mis fuerzas, sentí algunas lágrimas correr por mi mejilla.
Su cara palideció del coraje y como un energúmeno vociferó - ¡No quiero verte cerca de Esteban! Sé que me amas - arrancándome un feroz beso, el cual rechazaba en un comienzo, pero que terminé correspondiendo.
Ese beso, me quemaba, quería rechazarlo, empujarlo pero no podía ... mis manos temblaban, mis piernas se estremecen, mi cuerpo estaba en trance, sabía que él tenía ese poder sobre mí, de controlarme, de manipularme. Empecé a disfrutar del beso, era de esos que te retuercen el corazón, las ideas y hasta el cerebro, dejando solo la sensación de placer. Sentí su lengua en toda mi boca, sus manos empezaron a bajar por mi espalda aferrando su cuerpo al mío, mis manos disfrutaban del roce con su fornida espalda. Percibí ese deseo, que no tiene una niña, esa humedad entre mis piernas me estremece y él lo siente, sabe lo que causa en mi. Sus manos comienzan a bajar por mis caderas, acariciando mi suave Derrier, lo cual me hace vulnerable y temerosa. Lo alejo, siento mi rostro caliente de pasión, pero estoy aterrada.
- Disculpa, no quise.. - balbucea al verme temblando frente a él- Andrea por favor ¡Me vuelves loco! ¡Te deseo tanto como tu a mi!
- Déjame salir - le pido- tengo que irme, por favor.
Salí con la mirada perdida hacia la puerta, dejando atrás a mi primer amor, a mi primer beso a ese que hace que todo en mi sea siempre mi primera vez….