Unas semanas después había ingresado a la universidad, en la gran ciudad. Cómo estaba lejos de mi casa, alquilaría un lugar donde quedarme. Tatiana, mi amiga incondicional, también se mudaría. Sus padres en coordinación con los míos consiguieron un pequeño departamento de solo dos habitaciones con baño y una pequeña sala, cocina y lavandería. En realidad era parte de una gran casa con habitaciones solo para chicas. Estaba ubicado a unos pocos metros de la Universidad, cerca también a varios restaurantes, gimnasios, cibercafé y tiendas. Era otro mundo, hecho solo para jóvenes.
Mantuve comunicación con Esteban; cuando le conté la noticia de mi ingreso decidió que el fin de semana iría a visitarme, para celebrar como se debe. Tatiana, al parecer tenía los mismos planes, saldría a celebrar ese mismo fin de semana con los chicos a la única discoteca del lugar. Aún dudando, acepte su invitación.
Llegó la noche, Esteban mientras esperaba, se enlazó en una conversación con mi padre y mis hermanos, quienes tenían casi la misma edad.
Terminé de arreglarme, usaba una blusa blanca con mangas, short n***o ajustado de lentejuelas sobre unas pantis y zapatos altos negros, mi cabello suelto; al salir tome una casaca de cuero.
- Bien, estoy lista - dije, notando que Esteban seguía conversando con mi familia - ¿vamos? - levante la voz para que notaran mi presencia.
- Andrea disculpa - apenado se levantó del sofá. Se veía demasiado bien con esos pantalones beige ajustados y esa camisa celeste debajo del blazer azul marino, como para molestarme. - ¿vamos?
Se despidió de mi familia, a la cual le había caído muy bien, prometiendo que me traería de regreso, claro mi padre sabía que Tatiana estaría conmigo.
Me llevó hasta su camioneta estacionada frente a mi casa, ahora entiendo porqué había tanta gente curiosa observando, era un Audi azul. Me abrió la puerta como todo un caballero, el interior era lujoso, con cierto olor a coco.
- Que bonito auto– manifesté observando cada espacio del interior.
- Gracias- sonríe- por cierto, tú eres mucho más hermosa. - expresa con una hermosa sonrisa mientras enciende el auto.
Estacionó el vehículo y bajó de inmediato para abrir mi puerta y tomar mi mano.
- Estas hermosa- susurra en mi oído. Estremeciendo todo mi cuerpo, mientras mi risa nerviosa confirmaba que ya no era solo un amigo.
El lugar estaba completamente lleno, la música a todo volumen, todos bailando, tomando, disfrutando de la noche; Esteban llevaba su mano en mi cintura para evitar que alguien me golpee mientras avanzamos. Cerca a la barra pude ver a Tatiana, casi corrí al verla para abrazarla, por consiguiente saludé a Arturo, Robert y Steve, quienes se sorprendieron un poco al ver a Esteban a mi lado.
Una calma invadió mi cuerpo al notar que no estaba Evan. Me sentí feliz, los chicos estaban contentos con la noticia de nuestro ingreso y Tatiana más enamorada que nunca de Arturo, siempre de la mano.
Esteban me ofreció una bebida, una piña colada sin alcohol, reímos al escuchar esas palabras.
- Bailemos - propuso, llevándome hacia la pista de baile. Sonó una canción romántica, me tomó de la cintura se acercó peligrosamente, tomó mi mano y la puso en su hombro, por consiguiente hice lo mismo con la otra mano.
Estábamos tan cerca, mis ojos brillaban, mi mano jugaba con sus despeinado cabello, se veía tan bien, perfecto para mí, nuestras miradas se unieron perdiéndome en esos hermosos ojos verdes, pero una sombra oscura detrás de él me distrae. Era él, con esa mirada profunda, penetrante que me quema, me perturba.
- Evan - susurré. Esteban se voltea al ver mi desencajado rostro
Se acerca lentamente hacia sus amigos, ignorándome por completo.
- Andrea ¿estás bien? - pregunta Esteban, al ver que no reaccionaba. Solo asenti con la cabeza.
Regresamos a nuestro sitio, sintiéndome incómoda, Evan se acerca lentamente. Saluda a Esteban y me mira invitándome a bailar. Mi cerebro estaba en shock, sin reaccionar, mi corazón a mil por hora, no podía hablar. Tomó mi mano y me llevó a la pista de baile. Cuando reaccioné ya lo tenía frente a mi, en cuanto escuché la canción odié al DJ, no porque la canción sea romántica sino porque se nos unió tanta gente, que no podía escapar de Evan.
- Se acerca peligrosamente a mi oído: Andrea, Lo siento - susurra
No podía reaccionar por la sensación que causaba en esa zona, además ya me había mentido, no confiaba en él, sentí miedo.
- Yo también lo siento - expresé - no es el momento ni el lugar para hablar de ese tema, ya es tarde, además solo vi algo innegable– agregué con tristeza mientras trataba de salir de ahí.
- Eso quiero explicarte...- intentó justificarse
Pero yo, ya no necesito de tu explicación -le grité cortando sus tontas excusas. Caminé en busca de Esteban.
Al parecer Esteban me estaba esperando, al verme se acercó pero la mano de Evan me había sujetado fuerte evitando que pueda dar un paso más, Esteban se puso frente a él, liberándome del agarre.
- Es hora de irnos- agrega Esteban, caminando en dirección a los chicos para despedirnos, aunque claro, todos estaban atentos a la escena.
Al salir del lugar Esteban me puso su saco encima, estaba temblando aunque no era de frío.
Subí al auto y nos fuimos. Me llevó a un pequeño restaurante con mirador cerca al hotel donde se quedaba.
Comimos algo y salimos en dirección al mirador, nos sentamos en una banca, Esteban como siempre lograba contagiarme de paz y tranquilidad. Me apoyé sobre su hombro, se siente tan cálido, siento su abrazo... es reconfortante, con la otra mano levanta dulcemente mi rostro lo veo acercarse y lo permito.
Me besó tan suave, con tanta ternura, con el cariño y la suavidad que debió tener mi primer beso. Me sentí frágil en sus brazos, como una niña pequeña que él consolaba. Simplemente disfruté el momento.
...
Esteban regresó a la ciudad. Supuse que los chicos hicieron lo mismo.
Hablábamos a diario, me enviaba mensajes por la mañana y me llamaba durante la noche, por su horario de trabajo. Esteban trabaja en una empresa de telefonía, era el jefe de marketing. Y yo solo era una chiquilla que empezaría la universidad, me sentí un poco intimidada.
Los días universitarios comenzarán pronto, Esteban prometió ayudarme con la mudanza y así lo hizo.
Llegó un sábado por la tarde, lo invité a cenar en mi casa después de todo les caía muy bien a mi familia, que hasta lo invitaron a pasar la noche, para poder salir el domingo temprano. Estaba nerviosa no podía dormir, Esteban en mi sala y mañana tendría que mudarme. Bajé a servirme un poco de agua, lo encontré acostado sobre el sofá cama de la sala.
- Lo siento- expresé con un poco de pena por la insistencia de mis padres para que se quedase a dormir- deberías dormir en mi cuarto.
- ¿Me estás ofreciendo tu cama? - preguntó con una sonrisa en sus labios.
- Es decir, que debiste quedarte en mi cuarto y yo en la sala - contesté avergonzada por el sentido que le había dado a mis palabras.
- Se levantó del sofá, para darme un abrazo y un beso en la frente de buenas noches.