Cualquier otra noche hubiese dicho que si a salir de fiesta con mis hermanos y mis amigos, pero hoy tenía otros planes que solo implicaban a Reina y a mi. Quizás a mi parte demonio si estoy lo suficiente lejos del centro de la manada. No quiero que ocurra nada que no deba. No es que mi parte demonio se descontrole, pero por si acaso.
Hay algo raro esta noche, algo que me hace desconfiar de mi propia persona. Soy racional, incluso cuando Reina toma el control de nuestro cuerpo lo soy. Me enorgullece serlo, pero hay noches que no puedo controlarme tanto como me gustaría. Es extraño, pero es la única forma que tengo para explicarlo.
— ¿En serio no vienes? – Ángel se tira a mi lado en la cama.
Su perfume se cuela en mis fosas nasales reconfortándome. Mis hermanos tienen una forma única de reconfortarme, posiblemente porque somos trillizos vínculo. Si ya somos raros por ser trillizos, lo somos aún más desde que se descubrió que somos capaces de sentir lo que sienten los otros, y que somos una especie que se creía extinta. Tampoco hay registros sobre trillizos vínculo, sino entre gemelos. Así que se pensó que la cosa era solo entre Anton y Ángel, pero pues no. Yo también soy parte de esa ecuación, y encima soy la melliza vínculo.
— No puedo, no sé que es pero no puedo.
— Te vamos a echar de menos.
— Y yo a vosotros, sabes que me encanta ir de fiesta. – lo abrazo.
— ¿Puedo unirme al abrazo?
Aunque lo pregunta, Anton no espera respuesta y se tira encima de nosotros para abrazarnos. Haber compartido espacio en la barriga de nuestra madre nos hace ser muy unidos. Hemos tenido más de una discusión, no vamos a mentir, pero nunca hemos pasado más de un par de horas enfadados. Somos muy blandos y siempre acabamos reconciliándonos y llorando.
— Mav me va a preguntar por ti, ¿qué le digo?
— Ignora la pregunta, no hay respuesta real.
— Bueno, te verá mañana. – asiento. – Nosotros nos tenemos que ir ya.
Me despido de ambos en la puerta de la mansión. Antes de irme yo a dar un paso con Reina decido cenar algo. Transformarme da hambre, mucha hambre la verdad, así que mejor cenar antes de transformarme. Así no volveré a casa hambrienta.
— ¿Saldrás esta noche?
— Creo que Reina quiere cazar. – le aviso a papá. – Ya sabes como son los lobos, de vez en cuando hay que ceder.
— Lleva cuidado vida mía.
— Lo haré papá.
Esta vez no dejo ropa en la entrada trasera de la mansión, sino que preparo una pequeña mochila con todo lo esencial, aunque si Reina de verdad caza acabaré por no tener hambre. Es una mochila lo suficiente grande como para poder llevarla en la espalda de Reina sin que esta le moleste en absoluto.
— Lleva cuidado, Alina. – me detiene Zafiro antes de que me desnude. – Hay oscuridad manchando esta noche.
— Lo tengo en cuenta, gracias.
Nada más quitarme la ropa dejo que Reina tome el control y dejo atrás mi piel humana. Reina me gusta por muchas razones, pero la principal es que es un enorme lobo albino de ojos rojos que asustan.
Salimos corriendo de la mansión hasta perdernos en el bosque que aún forma parte de nuestra manada. Voy en dirección contraria a la manada Red Moon, hacia el este donde la siguiente manada está a casi un día entero en forma de lobo, y mira que somos rápidos.
Reina si que caza, aunque su ansiedad no disminuye. No entiendo bien porque, quizás por la voz que se coló en nuestra cabeza hace una semana. Aún sigo cabreada porque no recuerdo a quien le pertenece, y preocupada porque no supone nada bueno que una vez haya sido capaz de burlar cada una de mis barreras sin mi previo permiso. Tampoco le he hablado a nadie en casa de ese asunto. Se supone que seré la próxima Alfa de la manada, debería de poder solucionar este dichoso problema yo sola.
— Si quieres puedes sacar a tu demonio a pasear un rato, yo estoy satisfecha. – me habla con tranquilidad.
Lo hago porque es cierto que hace demasiado no me convierto por completo en demonio. Lo de la semana pasada en el cuartel no es ni un tercio de la transformación.
Tardo a penas unos minutos en transformarme. Hay que reconocer que las alas pesan un poco más de lo que deberían, aunque mis hermanos mayores me han dicho muchas veces que con el tiempo me acostumbraré y acabaré por olvidarme de que existen, quiero creerles porque a ellos no parece molestarles las suyas.
Observo la noche bajo la visión de un demonio, aunque no hay un por qué exacto los demonios al igual que los vampiros son seres sobrenaturales nocturnos, mis hermanos tienen menos energía por las mañanas. Para mi depende, siendo una humana me encuentro bien en el día y siendo una loba también, aunque me gusta mucho más la noche como a cualquier lobo que le guste la luna, es decir, todos. Pero cuando adopto mi forma demonio casi odio salir por las mañanas.
Escucho un sonido que me pone alerta de inmediato, busco el origen del sonido sin resultado. No puedo ver a nadie, pero puedo sentir algo que no puedo expresar con palabras.
Cuando consigo ver a quien me acecha es demasiado tarde, me ha clavado una daga en el estómago. A penas es un borrón n***o de pelo casi rubio, ¿qué coño acaba de pasar?