Ian
Aún estoy intentando comprender porque mi padre ha insistido tanto en ser el supervisor de la nueva Alfa. Entiendo que es interesante que por primera vez en siglos una manada vaya a tener por Alfa a una mujer, pero tampoco es como para insistir tanto en ser el supervisor de su entrenamiento y habilidades. Normalmente los supervisores son los Alfas de manadas más cercanas, si, no estamos a seis horas corriendo o en coche, pero estamos a dos horas en nuestra forma lobuna.
Y para rematar mi mal humor de hoy, Maverik me ha hecho venir a un club famoso en esta manada para que me divierta un poco y como dice él “deje mi cara de amargado”. Parece no entender que no me importa nada divertirme, lo que yo quiero es encontrar a nuestra Luna de una vez por todas. La diversión me da igual.
Mis padres me han pedido que me calme, que con diecinueve años aún tengo tiempo para encontrar a mi pareja destinada, pero es que la necesito. Mi lobo la anhela, como si ya la hubiese visto alguna vez, y yo también quiero conocerla ya. No quiero tener treinta años para encontrarla.
— Mav, ¿nos podemos ir? – Sebastián está de acuerdo con mi pregunta.
Como el mayor del grupo suele ser la voz de la madurez, aunque a penas tenga veintiún años. Pero hoy no había forma de mantener a Mav en nuestro hotel.
— Chicos, tienen que entender a Mav. – sonríe mi hermana Sophie en apoyo de Maverik. – Quiere ver a su pareja.
Y lo entiendo, si tuviese a mi pareja destinada y llevase meses sin poder verlo estaría loco como él. Pero no era necesario arrastrarnos al resto con ellos.
— Llevamos aquí veinte minutos y aún no han llegado. – se queja Sebas. Por desgracia es mencionarlo y entonces aparecer como por arte de magia.
El chico debe de ser de la edad de Sophie, no es una sorpresa para nosotros. Mav ya nos avisó hace un par de años que su pareja era un hombre, no hubo ni siquiera una sorpresa inicial para nosotros. El desconocido se abalanza sobre Mav para besarse, asqueroso y romántico al mismo tiempo.
Detrás del chico desconocido aparece un tipo idéntico a la pareja de Mav junto a una chica que debe rondar su edad, y una chica y un chico que parecen ser hermanos por su parecido.
El chico de ojos azul intenso se queda mirando a mi hermana pequeña embobado, no como si la encontrase atractiva sino como si no hubiese ni una jodida persona más en esta discoteca. Me tienen que estar jodiendo.
— Mío. – se acercan mutuamente como si el espacio entre ambos fuese demasiado.
Y como si fuese poco no son los únicos que parecen haber encontrado a su pareja destinada. Al mirar a Sebastián mira a la chica completamente fuera de si. Estos pasan directamente de reclamarse como suyos antes de besarse como si se conociesen de toda una jodida vida. No puede ser verdad que sea el único desgraciado de este grupo de amigos sin su pareja destinada.
Por suerte todos parecen acordarse de que yo estoy aquí, y soy el único desgraciado que esta noche no ha encontrado a su pareja. A este paso comienzo a creer que estoy maldito porque no hay cojones ha encontrarla.
— Encantado, Anton DeLuca. – se presenta la pareja de Mav. – Ellos son mi hermano gemelo Ángel y su pareja Camille. El chico rubio es Set y la chica es Sephora, su prima. – los presenta sin dificultad. – Ah, el brujo de bonitos ojos verdes es Kai, y el tímido que no habla es Luis. – me saludan.
— Ian Red, soy el hijo del supervisor de vuestra Alfa, y próximo Alfa de la manada Red Moon. – suspiro. – El chico más alto es Sebastián, y la castaña mi hermana menor Sophie. Entiendo que a Maverik ya lo conocen o al menos saben de quien se trata. – nos devuelve el saludo con el mismo entusiasmo.
— ¿Dónde está mi princesa? – interviene Mav, pero ninguno de los gemelos parece dispuesto a responderle. – ¿Y bien?
— No vendrá, no esta noche al menos. – le responde sin aunar más Anton.
La pregunta de Maverik me ronda por la cabeza toda la noche, ¿quién será esa chica? Soy un hombre curioso, o más bien un lobo porque es Liam quien normalmente siente curiosidad por este tipo de cosas. Puedo intuir que la princesa de Maverik será hermana o familia de los gemelos, pero intuir y estar seguro son dos cosas distintas.
En toda la noche logro bailar con mi hermana menor un par de veces, cuando su compañero me deja. Bailar con mis dos amigos es imposible, no sé donde se han metido pero hasta que no estamos demasiado cansados, no vuelvo a verlos y eso me fastidia. Se supone que me habían sacado para divertirme, y yo no le encuentro la diversión a la noche, ninguna.
— ¿Te estás divirtiendo?
— ¿Cómo pretendes que lo haga si todos mis amigos están únicamente con sus compañeros? – le respondo con evidencia a mi hermana.
— Es una mierda, nosotros no los buscamos y los encontramos. – se une Sebas. – Y tu que no has dejado de buscarla…
— Si terminas esa frase vamos a tener problemas Sebas. – me sonríe pero no termina la frase. – ¿Nos podemos ir? – le pregunto a todos.
— Claro, pueden quedarse en la mansión.
Los sigo con mi coche para darme cuenta de que acabamos en la mansión del Alfa. Así que estos gemelos resultan ser los hermanos ¿menores?¿mayores? De la próxima Alfa, tienen que estar muy felices entonces.
— Bonita mansión.
— No hablen muy fuerte. – nos piden los gemelos a la misma vez. – Mi padre y Zafiro tienen que estar durmiendo.
— ¿Zafiro es la pareja de vuestro padre? – pregunta mi madre en un susurro que todos podemos escuchar por nuestra audición de lobo.
— Nuestra madre era la pareja de papá, Zafiro es nuestra bruja y la madre de Kai. – aclara Ángel. – Mañana responderemos preguntas, pero esta noche estamos agotados. Entre la reunión de Alfas y la fiesta estoy que me caigo del sueño.
— Yo también. – intervengo. – Dejemos las preguntas para mañana, tenemos tiempo con nuestro padre siendo el supervisor de la Alfa.
Sebastian y yo tenemos que compartir habitación, porque el resto de habitaciones de invitados no están preparadas, no esperaban a tantas personas. Tampoco me molesta, y estoy tan cansado que en a penas diez minutos ya estoy dormido.