De todo corazón espero que no se meta conmigo y, de hacerlo, espero que Dios me dé autocontrol para no terminar haciendo un desastre.
Tal vez lo estoy juzgando mal, tal vez me estoy equivocando. Quiero creer que sí me equivoco, pero quién sabe. Aunque bueno, como todo tiene un lado bueno y un lado malo, lo bueno de todo esto son solo los otros tres chicos, que parecen ser amables y que están muy, pero muy guapos. Creo que me daré gusto observándolos todos los días.
A eso de las 10 p. m., salí de mi habitación y fui a la sala a ver una película, encontrándome con la sorpresa de que soy la única fuera del cuarto. Enciendo la televisión y, minutos después, escucho la puerta de los cuartos de los chicos abrirse. Me giro a verlos y Thomás, Sandro, Daniel y Luis se encuentran súper bien vestidos. Sack, en cambio, se está poniendo una camisa blanca y anda en pantaloneta. Él viene a mi lado del sillón y se sienta.
-Parece que todos saldrán. ¿No piensas ir con ellos?
-Anoche salí y tomé demasiado; hoy no quiero ir. Además, la fiesta es en casa de una chica que está un poco loca por mí y me da miedo emborracharme y que me viole.
-Lo que callan los chicos.
-Exacto, lo que callamos los chicos. Pero bueno, ¿qué película veremos?
-Annie, regresaré a eso de las cuatro de la mañana para que no me esperes. Y tú, Sack, cuidadito con lo que haces.
Daniel ahuyéntame el ganado, sapo.
-No prometo nada -contestó, ganándose la cara de enojo de Daniel.
Me reí.
-Ya vete, Daniel. Solo ten cuidado con lo que haces. Ustedes igual -les dije.
Sandro y Thomás me sonrieron para luego marcharse.
-De vuelta a nuestra conversación, ¿has visto todas las películas de Marvel o te falta ver alguna?
-Me gustan, pero solo he visto como dos.
-¿Qué tal si las vemos?
Asentí. Me levanté para ir a hacer palomitas. Al terminar, regresé al sillón y le dimos play a la película.
A las tres a. m., me despedí de Sack y me fui a dormir. Dentro de cuatro horas debo levantarme para ir a la universidad.
A la mañana siguiente desperté a eso de las siete a. m., me vestí en 30 minutos y los 20 minutos restantes los voy a dedicar a prepararme el desayuno. Salgo de la habitación y me dirijo a la cocina; al entrar me encuentro a Sack junto a Luis desayunando.
-Buenos días -les dije.
-Buenos días -contestó Sack.
Le sonreí; él se mantuvo con la mirada puesta en Luis, esperando una respuesta, supongo. Este levantó la vista, me miró y luego miró a Sack.
-Buenos días -contestó de mala gana.
Sack asintió y continuó desayunando.
Me di la vuelta y me serví el cereal para luego sentarme a desayunar junto a ellos.
-¿Qué clases tienes hoy? -preguntó Sack.
-Historia. ¿Tú?
-Representación Tridimensional.
-Uhh, súper difícil, de fijo.
-Bastante. Se le debe dedicar mucho tiempo en prácticas y así; es solo de ponerle.
-Yo no podría con un curso tan complicado.
-Sí podrías; de hecho, me parece que en tu carrera te toca llevar algo con química. Dicen que es un curso difícil; bueno, hay varios muy difíciles, con esos yo no podría.
-Fijo sí podrías; yo, por mi parte, voy a necesitar ayuda.
Luis se levantó de la mesa y se marchó a su habitación.
-Es normal necesitar ayuda; espero que encuentres buenos compañeros con los que puedas estudiar.
-Ojalá. ¿Ustedes cuatro se conocieron en la carrera?
-Sí, nos conocimos en un curso que se llama Fundamentos de Geometría con Trigonometría. Tuvimos que hacer grupo y todos éramos unos brutos, excepto Luis, quien nos explicaba la materia.
-¿Luis? -le pregunto con notable sorpresa.
-Las apariencias engañan. Luis es incluso uno de los mejores en la carrera, por lo que es muy bueno en mate. Es bastante disciplinado para el estudio, la verdad, pero nuestra carrera lo amerita: quien no estudie, no le irá bien en la carrera.
-Entiendo. Creo que lo juzgué mal; creo que me dejé llevar por su mala actitud.
-En eso sí tienes razón: tiene muy mala actitud, y creo que contigo peor, aunque no tengo ni idea de por qué.
-Es un poder con el que cargo: siempre le tengo que caer mal a alguien.
-No parece; se ve que eres muy pura vida.
-Yo siento que lo soy, pero no todos piensan lo mismo.
Me levanté y lavé el recipiente en el que comía.
-Bueno, iré a lavarme los dientes.
-¿A qué horas entras?
-A las ocho. ¿Por?
-Yo igual. ¿Nos vamos juntos?
Asentí.
Minutos después ya nos encontramos caminando a la universidad, que queda a 300 metros del apartamento.
-¿Estás nerviosa?
Buena pregunta, ¿lo estoy? -Claro que sí, aunque se siente mejor saber que ya conozco algunas personas; o sea, a ustedes, aunque no son de mi misma carrera.-
-Estoy seguro de que rápido tendrás un grupito de amigos.
...
Entré al aula encontrándome con mis nuevos compañeros, mas no con el profesor. Me dirigí a un asiento vacío en una esquina. Minutos después llegaron dos chicas y se sentaron en los asientos vacíos junto a mí, y así los demás fueron llegando hasta que los asientos se fueron llenando. El último en llegar fue el profesor, quien lo primero que hizo fue tratar de encender el proyector, lo cual fue un intento fallido.
-Iré a llamar a algún estudiante de informática para que venga a ayudarme -dijo nervioso.
-Profe, yo le puedo ayudar -dijo un chico moreno, quien se encuentra del otro lado de donde yo me encuentro.
-Por favor -le contestó el profesor.
El chico se levantó rápidamente y le ayudó; luego regresó a su lugar.
-Bueno, empecemos.
El profesor se levantó de su asiento.
-Mi nombre es Tomás Aguilera, soy de Cartago, me gustan las carreras de autos de Fórmula 1 y quedar a mis estudiantes. -Tragué saliva al ver que lo dijo serio.- Son bromas, chicos, no me gusta la Fórmula 1 -luego rió-. Saben que son bromas. El curso no es complicado y yo les ayudaré en lo que pueda. Pero bueno, ahora quiero que se presenten: que digan su nombre, edad, lugar de dónde vienen y por qué escogieron la carrera.
Ishh, si supiera que fue porque fue lo que me alcanzó con el puntaje que saqué en el examen... Yo quería ser pediatra. Lloren conmigo.
El profe señaló la fila en la que me encuentro y el chico que se había sentado adelante, en mi misma fila, se levantó y se presentó, y así sucesivamente hasta que llegó mi turno.
Y yo tipo: mi nombre es 18 y mi edad es Annie.
No saben la ansiedad que me dan estas cosas; juro que mis manos tiemblan y probablemente mi voz también lo haga. Trago saliva, doy un respiro y me levanto de mi asiento.
-Mi nombre es Annie, tengo 18, soy de Puntarenas y simplemente me gusta la carrera.
-Excelente, Annie. Muchas gracias.
Le sonreí mientras tomo asiento.
Las presentaciones continuaron hasta que fue el turno de un chico moreno, que, para ser sincera, me parece bastante lindo.
-Me llamo Byron Rodríguez, soy de San Vito, tengo 19 años y me gusta la carrera.
El chico se sentó y se puso a hablar con otro chico, quien se encuentra a su lado.
De algo estoy segura y es que lo llevaré a casa con mamá.
-Ya que todos se presentaron, les mostraré el plan de estudios de este curso. Luego les daré unos 10 minutos para que hagan grupos de 4 personas.
Puso la presentación y comenzó a explicar el plan, mientras yo solo pienso que lo más seguro es que nadie querrá hacer grupo conmigo.
-Muchacha -volteo en dirección a una de las chicas-, ¿ya tienes grupo para los trabajos?
-No.
-¿Qué tal si lo hacemos nosotras 3?
-Por mí está bien -le sonreí.
(...)
Al final del día ya tenía un grupo para algunos cursos y ya estaba invitada a una fiesta en casa de una de las chicas con las que hablé.
Busqué ropa en mi armario y, después de descartar por varias horas los atuendos, decidí usar un pantalón de talle alto color n***o, acompañado de un crop top rosa que deja al descubierto los hombros y, para el frío, una chaqueta negra.
Salí de la habitación encontrándome con los chicos jugando play en la sala; automáticamente giran a verme.
-¿A dónde vas? Es tarde.
-No es tarde, voy a casa de unas chicas que conocí hoy.
-¿A qué? -preguntó Daniel, cruzado de brazos.
Respiré hondo.
-A emborracharme y tener sexo con el primero que me hable -respondí sarcásticamente.
Los chicos se rieron, a excepción de Luis, quien parece no estar prestando atención a la conversación, lo que me parece bien.
No crean, yo en el fondo entiendo que Daniel solo está preocupado, pero eso no quiere decir que no me moleste que sea tan intenso frente a sus amigos.
-Okey, entiendo -dice molesto para luego sentarse y concentrarse en el juego, con una expresión de enojo.
Voy a la puerta y salgo de la casa. Segundos después, la puerta se abre detrás de mí. Me giro y me encuentro con Luis.
-Tu hermano me envió. Dice que te fuera a dejar, así que vamos.
-No es necesario.
-Lo es. Vamos.
Subo al auto y le indico en dónde será la fiesta. Unos 10 minutos después ya nos encontramos en el lugar.
Bajo del auto y me inclino para agradecerle por haberme traído, pero él baja del auto.
-¿Mi hermano te pidió que te quedaras? -le pregunto cuando se coloca a mi lado.
-No, no lo hizo. Eso lo hago por gusto -dice para luego entrar a la casa y saludar a la mayoría de chicos.
Marco el teléfono de Gabriela y, después de un tono, responde.
-Hola, ¿dónde estás?
-Estoy afuera. Me da pena entrar sola, ¿vienes por mí?
La escucho reír.
-Claro, amiga, ya voy por ti.
Segundos después la veo salir.
-Holis.
Entrelaza su brazo con el mío y me lleva adentro.
-Después de unos tragos se te va a quitar lo tímida. Vamos.
Siento que todos me miran, lo que estoy segura es producto de mi imaginación. Al llegar a la cocina me encuentro con la otra chica de la clase, Jennifer.
-Y bien, ¿qué te parece nuestra casa?
-Me gusta, es linda.
-Qué bueno que te guste, porque acá pasaremos mucho tiempo estudiando y de fiesta, lo que me recuerda que...
Toma la botella y me sirve un shot de Cacique.
-No lo sé...
-Como siempre: contén la respiración y traga -me dice, para luego entregarme el vaso.
-Es que nunca he tomado -le digo.
-¿Es tu primera vez?
Asiento.
-Listo, entonces... -me entrega un limón y me echa sal en la mano-. Primero te tomas el trago y luego muerdes el limón para mejorar el sabor del trago.
El que tenga miedo a morir que no nazca.
Tomo un respiro y me tomo el shot, sintiendo cómo quema mientras baja por mi garganta.
-No estuvo tan mal -digo.
-Eso, amiga. Solo no te excedas, porque por ser tu primera vez aún no conoces tu límite. De cualquier manera, nosotras te estaremos cuidando.
Miro a Gabriela, quien ya se ha tomado 3 shots seguidos.
-¿Segura? -pregunto con diversión.
-Cierto -dice-. Ven.
La sigo a lo que parece ser su habitación.