—Buena pregunta. Tengo un plan, pero necesito que se comprometan por completo. Haremos cuanto sea necesario para recuperar lo que nos pertenece. James y Mirenda enarcaron una ceja al mirarla. —Vamos a mi habitación —añadió la señora Haward. Sabía que el anciano andaba cerca y podía aparecer en cualquier momento. La señora Haward conocía muy bien el cariño que él sentía por Jason. Aunque desde la muerte de su esposo parecía haberse vuelto invisible dentro de aquella casa, siempre quería involucrarse en cualquier asunto relacionado con Jason. Mirenda y James siguieron a la señora Haward hasta su habitación. Unos minutos después, el anciano salió de la suya y vio a los tres subir las escaleras. En lugar de prestarles atención, se dirigió al balcón. —Entonces, ¿cuál es el p

