—Nos desalojaron del condominio familiar —respondió la señora Haward mientras examinaba el lugar. La sola idea de quedarse en el apartamento de Jason le erizaba la piel. No quería estar allí, pero era el único plan que había logrado improvisar en tan poco tiempo. Además, mantenerse separadas no las ayudaría a llevar a cabo sus planes. Jason miró el equipaje con el ceño fruncido. —¿Qué pasó? Creía que papá ya lo había solucionado. —El alquiler venció sin que lo supiéramos. Según el contrato, teníamos un plazo para renovarlo o debíamos desocupar la propiedad. Por desgracia, se nos pasó la fecha límite. Intentamos recuperarla, pero nos exigían una cantidad absurda —explicó antes de entrar. Se acomodó en el sofá. —Entonces pensé: ¿para qué desperdiciar tanto dinero si tengo

