La señora Haward observó a los dos. Su mirada pasó de Jason a Julia y luego volvió a él. —Jason, para ser alguien a quien llamas tu esposa, me sorprende mucho cómo se comportan entre ustedes —señaló. Jason salió de sus pensamientos y la miró por encima del hombro. —¿No debería estar aquí, recibiéndote en casa con besos? —preguntó ella mientras se acomodaba en el sofá. —Mamá, no es eso. Ella es mi esposa. Solo está pasando por un momento difícil. Jason se dispuso a subir a su habitación, pero la siguiente pregunta de la señora Haward lo detuvo en seco. —¿Está embarazada? Recostada en el sofá, con una pierna cruzada sobre la otra, hojeaba una revista que había tomado del revistero. —¿Qué? —Jason se volvió hacia ella. —He preguntado si está embarazada —repitió con

