Lili La señora Hedwig parecía querer incinerarme con sus ojos de víbora y con lo que estaba haciendo solo le sumaría peso a ese odio desmedido que me tenía, el cuál era mutuo. —Es así —respondió el hombre que permanecía en la cabecera de la mesa —¿qué hace aquí, señorita Bennet? Dirigí mis ojos hacia él por unos breves segundos, controlando mi respiración para no delatar el impacto que tenía en mí y más después de lo de la noche anterior. Esas horas donde nos abrimos y sólo fuimos nosotros mismos. —¡Seguridad! —exclamó la vieja bruja armando los shows de siempre donde le gustaba mostrar superioridad —¡Seguridad! —Tía —trató de mediar una de las primas de Alex pero esta no le prestó atención y siguió llamando a seguridad sin dejarme soltar ni una palabra. —¡Saquen a esta mujer de