Con el rostro desencajado intento asimilar lo que acaba de decir. Su mandíbula tensa me hace entender que se dejó llevar por impulso.
“Adiós a mi vida normal en la oficina”
—¡Oye! —grité molesta —¡Como demonios… se te ocurre decirle eso a él, …no habíamos llegado a un acuerdo… que nadie de la oficina lo sabría!... ¡Sabes lo que puede pasar con mi vida… si todos se enteran, …yo no quiero tratos especiales!
—Me importa un carajo. —dijo conteniéndose —Pero no voy a permitir que te pavonees con otro como si nada en mi cara.
—¡¿Q–Qué?! —frunci el ceño —Es una cena de colegas idiota… ¿crees que soy una puta como a las que estas acostumbrada… a ligarte?.
—No. Pero es evidente que él, no esta aquí como un colega.
—Ves… problemas… donde no los… hay.
—¿Qué esta pasando aquí?
Levanto la palma de mi mano a Kail para que se calle y me deje esto a mi, porque su comportamiento irracional esta yendo demasiado lejos asi que le dije que se fuera de aquí, pero me advierte que no lo hará si no es conmigo.
—Abel. Déjate de...
Me asusto cuando siento que su mano me toma de la nuca y luego siento la otra presionando mi cintura.
—Si así lo quieres. Bien.
Abro mis ojos en shock, la sangre abandonó mi cuerpo y subió a mi cabeza al sentir el movimientos de sus labios sobre los míos. Mi corazón galopea desenfrenado, mi mente me grita que hay alguien viéndonos así que forcejeo para quitármelo de encima, pero me sujeta para que deja de moverme.
—Mientras mas te resistas —murmura sobre mis labios —Mas tiempo lo seguiré haciendo.
Mi cuerpo comenzaba a ceder ante su dominacion, la fragancia que poseía sobre él me hizo flaquear porque me recuerda que es él quien tiene dominio sobre mí. Sin evitarlo le correspondí el beso soltando un suspiro porque se sintió bien en verdad.
La forma en que me ve me hipnotizó por completo, sus ojos ámbar se volvieron mi color favorito.
—La señora Vlarios no puede ser acompañada por otro hombre que no sea su esposo. ¿entiendes eso?
—S–Si.
Sentía mi cara arder y no por el alcohol, acuno mi pecho mientras siento mi corazón enloquecido. Escucho como le dice a Kail que lo esperaba en la oficina mañana por la mañana y el tuvo que aceptar, Abel me arrastró a su camioneta y al subirme pude ver que Kail no me quitaba los ojos de encima.
Aun seguía molesta pero lo que hizo esta noche hizo que no me sintiera tan… enfadada pero también ansiosa y feliz.
—No puedo… creer que hayas hecho esto —mascullo mientras observo el paisaje por la ventana polarizada. —Mi vida social se fue a la mierda ahora.
—Tarde o temprano iba a pasar, después de todo esto es real.
Lo veo de reojo y puedo ver que su ego de macho alfa se elevó porque prácticamente marcó su territorio frente a otro.
“dios, y hasta ahorita me doy cuenta de sus intenciones”.
Cuando llegamos a casa el alcohol ya se me habia bajado de mi sistema, la madre de Abel estaba en la sala con Violet y los demás niños. Ni siquieran se dieron cuenta que habíamos llegado. Al ver a mi hija muy feliz y reír hizo que sintiera ternura y mas que ahora parece que se llevaba mejor con los chicos que parecían problemáticos.
—No sabia que los hijos de tu hermano ya tenían una buena relación con Violet.
—Solo es cuando están con mi madre. En esta casa todos querrán buscar su propio beneficio a cualquier costo.
No creía que fuera asi pero me dijo en unos minutos lo vería. Debía tomar un baño porque no me sentía del todo bien. Cuando me disponía a darme un baño siento sus manos acariciar mis brazos, sus labios rozar la piel de mi cuello.
—¿Estas molesta porque le dije a ese idiota de nuestro matrimonio?
—No. —respondo —Estoy molesta por dos razones. La primera. Porque me usaras para marcar tu territorio. —le doy la espalda y me pregunta por la segunda —Tú sabes la respuesta.
Me encerré en el baño y me aseguré de ponerle el seguro porque no quiero que me sorprenda con una visita inesperada para que lo perdone, si, no voy a negar que el sexo es fascinante con él, “y entiendo porque esas brujas lo buscaban por ello” pero eso no me quita la espina que siento en el pecho.
De camino hacia la salida escucho a Violet discutir con los chicos, ellos intentan intimidarla, pero ella no se lo permite y los pone en su lugar “Abel tenia razón”, al verme, ellos me saludan con un buenos días y suben al auto y este marcha.
—Adios mamá, te veré en la tarde.
—Sabes que te amo.
—Y yo mas.
La observo y como siempre es costumbre de todos los niños ricos, ella se despide de Abel también antes de subirse al auto que la llevaría a la escuela. Si, desde que nos dimos cuenta de los problemas, Abel decidió que lo mejor para ella es que tuviera su propio chofer que la llevara y trajera de la escuela, recuerdo que le dije que no era necesario tanto personal, pero dijo que era lo correcto al ser conocida como la hija de la cabeza de la familia Vlarios
Respiro con dificultad al ver la compañía Vlarios. Entro y me doy cuenta de algo.
Por suerte para mi, todos actuaban como normalmente siempre lo hacen. Cuando llegamos a la oficina la resbalosa de la secretaria le da los buenos días a Abel y a mi me dio un simple “Buen día”. A pero a Abel “Buenos días señor Abel, ¿quiere una taza de café?”
—Entonces…
Lo interumpo al llamar a la secretaria por el dispositivo de mi oído que esta conectado a la Tablet presidencial. Le dije que llamara a Kail el jefe de Marketing y que fuera por dos desayunos y un jugo de naranja.
—Lo habia olvidado —dice sorprendido.
—Lo sé. —murmuro —Asi como también que tienes que empacar para tu viaje a Australia el día de mañana.
Por la expresión confusa de su rostro deduje que así era. Lo olvidó.
—Estoy aquí señor Vlarios. —Kail me miró por un breve segundo —Tal como me lo ordenó anoche.
Abel se recuesta contra el respaldar de su silla. Lo mira fijamente.
—Pude darme cuenta que tienes los ojos sobre mi esposa.
—De saber que ella era su esposa no lo habría hecho, señor. Además, nadie lo imaginaba y menos después de lo que pasó entre ustedes.
—Eso es asunto de Victoria y mío. —Kail se sorprende cuando me llama por mi segundo nombre —No estás aquí para ser despedido si es lo que piensas. Estas aquí para dejarte en claro que, a petición de ella, nadie de esta empresa debe saberlo, a mi me da igual si lo saben o no, pero ella no quiere que lo sepan aun entonces respetaré su decision.
—No se preocupe señor, no le diré a nadie de su matrimonio.
—Si alguien llega a enterarse por tu boca, considérate despedido.
—Abel —me mira brevemente —Eso es extremo.
—No lo es. —asegura —Será como un seguro a su silencio.
—Kail —él me mira preocupado —Por favor, no cambies conmigo, si lo haces podrías llamar la atención de los demás.
—No te preocupe, seguiré siendo tu amigo.
Al abandonar la oficina Abel me pregunta la razón de dejar que aun me siga tuteando pero le recuerdo que si algo cambia las chicas lo notaran enseguida y lo van a hostigar hasta conseguir la verdad.
—Estaré fuera varios días asi que no le des muchas largas a ese tipo.
—Aja —dije para zafarme de él
—¿Cómo que Aja? —dice molesto —Lea…
—Tienes una reunión en una hora asi que tienes tiempo de desayunar.
—Sabes que odio que evadas lo que te digo.
—Y yo que ignores… olvídalo.